TRIBUS "CONECTADAS"

John Robb(*)

Pese a que diferimos del enfoque "combativo" del autor, reproducimos el artículo por su creciente actualidad y clara visión del desafío neo-tribalista.


La esencia de la guerra de guerrillas, según el último gran teórico militar John Boyd, es el conflicto moral. El contendiente que pueda destruir los vínculos morales (aquellos que permiten existir al todo orgánico) de su oponente en primer lugar, gana. El problema al que nos enfrentamos es que los lazos morales de nuestros enemigos son por completo opacos.


Una posible explicación para esta opacidad es que los lazos morales de nuestro enemigo son a menudo tribales (vale tanto para tribus tradicionales como "fabricadas" como las mafias o Al Qaeda). Para profundizar en este asunto, empecemos por unos apuntes muy agudos escritos por David Ronfeldt (de la RAND) que nos ofrece una explicación muy útil sobre las organizaciones tribales, de hecho está escribiendo un libro sobre este asunto:

LA TRIBU

Una tribu es el tipo de organización más antigua y de mayor éxito jamás ideada. Su principal fin es crear un sentido de identidad social que fortalezca las habilidades del individuo y de la colectividad para sobrevivir. Las tribus tradicionalmente se basan en lazos (familiares, de clan, etc) y comparten una mitología común (linaje y tierra). Las tribus fabricadas promueven la hermandad ("afinidad ficticia") y crean su propia mitología (cualquier cosa que les diferencie del resto). Todas las tribus se basan en la defensa mutua, respeto y honor. También comparten un dinámica organizacional común. Organizativamente, las tribus son:

- igualitarias: todos los miembros de la tribu son bastante similares al resto. El orden se mantiene a través del respeto mutuo, rituales y honor.

- segmentadas: Cada gran sección de una tribu se asemeja a otra. También puede funcionar autónomamente si es necesario. Todo lo que una tribu es puede ser clonado desde un segmento de esa tribu.

- y sin liderazgo. No existe una jerarquía. Los más mayores o los "grandes" son vistos más como consejeros, agentes intermediarios, introductores, y modelos de conducta a seguir más que como líderes. Los modelos de conducta cambian dependiendo de las necesidades.

TRIBUS EN GUERRA

Las tribus luchan en guerras por honor, respeto e invasión. Una vez comprometidos, no luchan como un grupo cohesionado sino más bien en segmentos. Cada segmento de tribu actúa autónomamente para atacar a sus objetivos (generalmente con emboscadas e incursiones. La religión juega un fuerte papel que puede ser utilizado como justificante o para reforzar las acciones de la tribu.

TRIBUS "CONECTADAS"

El tribalismo que afrontamos hoy en día es una combinación de estos antiguos roles de conducta y sistemas modernos de pensamiento (económicos, en red, comunicaciones, etc). Es una combinación muy peligrosa que se ha hecho potente gracias a las fuerzas de la globalización --que ha hecho que ahora sea el mismo campo de juego el de la competición entre tribus y estados. Hoy, las tribus conectadas prosperan económicamente (particularmente como participantes en la economía sumergida de multi-trillones de dólares) y proyectan poder globalmente:

- En Irak, no nos enfrentamos a una sola tribu (ya sea tradicional o "fabricada"). Hay docenas de ellas. El desbaratamiento del sistema de provisión de mercancías y la violencia han forzado a mucha gente (especialmente hombres jóvenes) hacia organizaciones tribales para conseguir apoyo económico y defensa -- un patrón de conducta que vemos repetido en otros Estados "caídos".

- En Afganistán, vemos como las tribus controlan ya la mayor parte del país así como la producción del opio de magnitudes multi-millonarias.

- Globalmente vemos a las tribus "fabricadas" como la de Mara Salvatrucha (ya cuenta con 70.000 efectivos) y Al Qaeda compitiendo en guerra abierta con los Estados. El atractivo de estas tribus -- el sentimiento de pertenencia que implican -- trasciende barreras. Es capaz de motivar a muchos jóvenes varones en Reino Unido y en Honduras para llevar a cabo actos de extrema violencia con la esperanza de ganar reconomiento y prestigio.

Hasta que no comprendamos los vínculos morales del tribalismo conectado, hay pocas esperanzas de que lo podamos derrotar moralmente.

 
 (*) John Robb es analista especializado en la confluencia entre terrorismo, infraestructuras y mercados. Fuente: Global Guerrillas

 

 

 

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